Luchar en Kunar (Afganistán) tiene su mérito al valor o al canto al suicidio implícito que conlleva. Pero si eres de Texas y lo haces con chanclas y calzoncillos rosas ganas, como poco, cinco puntos de estilo y cuatro adicionales de carisma. Es el caso de un joven e imberbe soldado llamado Zachary Boyd, que al parecer se levantó para luchar con sus compañeros sin importarle cómo iba vestido en la camita.

Bueno, es que es mejor que eso. Cito textualmente de la noticia:

El secretario de Defensa de EE UU, Robert Gates, ha asegurado que "cualquier soldado que va al frente de combate contra los talibanes en calzoncillos rosas tiene un valor especial"

Estoy de acuerdo en algo con el sr. Robert Gates: la palabra clave es especial. Entiendo que cuando te despiertan en pleno sueño con un ataque (por cierto ¿no era Gila el que se preguntaba este tipo de cosas?) no te preocupes mucho por tu vestuario. Pero ¿subirse ya no con unos calzoncillos rosas, sino con una camiseta rojo Ferrari, a una zona montañosa en la que te están buscando los talib, no es el equivalente estético a un Yujuuuu chicoooos atractiiiiivooooos, estamos aquíiiiiii...? Porque vamos, sólo le falta lanzar octavillas al aire con su posición relativa en el mapa. O un cartel de neón bien grande con forma de flecha parpadeante encima del casco.

Comentaría algo más, pero creo que mejor pongo la foto que acompaña a la noticia por si algún vago no ha pinchado aún en el enlace. Se explica sola.